Las chicas se bordaron una nueva estrella y son las reinas del Clausura.
El femenino de Godoy Cruz Antonio Tomba se consagró campeón tras vencer por penales a Independiente Rivadavia, luego de empatar 2-2 en un clásico intenso, caliente y con un claro dominio tombino a lo largo de los 90 minutos.
En líneas generales, el partido fue controlado por el Tomba, que manejó la pelota y las situaciones. La Lepra llegó poco, pero fue efectiva: prácticamente tuvo dos oportunidades claras… y las dos terminaron en gol.
Desde el arranque, Godoy Cruz impuso condiciones. Durante los primeros minutos dominó la posesión y presionó alto, obligando al error rival. A los 8 minutos llegó la apertura del marcador: tras una mala salida de la arquera leprosa, presionada por el contexto y el ambiente, Carla Hernández aprovechó y puso el 1-0.
El equipo tombino siguió siendo protagonista y generando juego. A los 20 minutos, la Lepra aún no había rematado al arco, reflejo del dominio bodeguero. El segundo golpe llegó a través de Lucía Quintana, que tras un buen centro desde el lateral conectó de cabeza para marcar el 2-0.
Sin embargo, cerca del cierre del primer tiempo, Independiente encontró el descuento con un remate desde afuera del área que la arquera tombina no pudo contener. Así, el partido se fue al descanso 2-1, dejando abierta la historia.
En el complemento, el desarrollo se mantuvo similar. Godoy Cruz siguió manejando la pelota (llegando a tener alrededor de un 73% de posesión) y dominando en todas las líneas, aunque sin poder liquidarlo. Hubo cambios, entre ellos la salida de Carla Hernández a los 32 minutos.
A los 6 minutos del segundo tiempo, la Lepra volvió a golpear con otro remate de media distancia, esta vez desde un tiro libre, que se transformó en el 2-2. Un empate que no reflejaba del todo lo que pasaba en cancha.
El Tomba tuvo chances claras para ganarlo: un travesaño cerca de los 31 minutos y un palo sobre el final del partido. Pero la pelota no quiso entrar, y la definición se fue a los penales.
Desde los doce pasos, Godoy Cruz arrancó firme: convirtió sus dos primeros remates, mientras que Independiente falló los dos iniciales. El tercer penal tombino pudo haber cerrado la serie, pero se fue al travesaño. La Lepra descontó, pero en el cuarto remate, el Tomba no falló.
Y ahí sí: final, festejo y campeonato.
Godoy Cruz fue superior durante todo el partido, lo sufrió más de la cuenta, pero terminó imponiéndose en el momento decisivo. El clásico quedó en manos tombinas y la Copa también.
