Godoy Cruz volvió al triunfo en el estreno de De Muner y recuperó algo más que tres puntos

Había tensión en el Gambarte. Por el momento del equipo, por la necesidad de volver a ganar y también por la expectativa que despertaba el inicio del ciclo de Pablo De Muner. Y aunque terminó sufriendo más de la cuenta, Godoy Cruz derrotó 2 a 1 a Racing de Córdoba y volvió a sonreír después de cuatro fechas.

El resultado, claro, era importante. Pero quizás lo más interesante estuvo en otra parte: el equipo mostró una energía distinta. Más intensidad, más decisión y, por momentos, una idea bastante clara de lo que quería hacer dentro de la cancha.

Desde el arranque se notó un Tomba más agresivo. Con Tomás Pozzo muy activo, Vicente Poggi manejando los tiempos y Martín Pino enchufado desde el primer minuto, el equipo mendocino encontró rápido los caminos para lastimar.

El primer golpe llegó a los 21 minutos. Roberto Ramírez sacó largo, la defensa visitante dudó y Martín Pino resolvió como lo hacen los delanteros en confianza: control y definición precisa para abrir el marcador. El Gambarte, que venía cargando cierta ansiedad, explotó de alivio.

Y casi sin darle tiempo a Racing para reaccionar, llegó el segundo. Esta vez la jugada nació por derecha, con una buena combinación entre Lucas Arce y Poggi. La pelota volvió a encontrar a Pino dentro del área y el delantero giró rápido para sacar un remate cruzado que terminó en la red. Dos goles en cuatro minutos y una sensación que hacía tiempo no aparecía por la Bodega: la de un equipo convencido.

El primer tiempo dejó probablemente los mejores pasajes futbolísticos de Godoy Cruz en varias semanas. El equipo fue dinámico, presionó alto y mostró sociedades interesantes. Pozzo fue desequilibrante cada vez que encaró, Poggi jugó suelto y Axel Rodríguez aportó movilidad constante arriba.

Claro que la historia no terminó ahí. Racing de Córdoba reaccionó en el complemento y empezó a encontrar espacios, especialmente cuando Ricardo Centurión comenzó a participar más del juego. El Tomba perdió algo de intensidad y volvió a mostrar ciertas dudas defensivas que ya habían aparecido en partidos anteriores.

Aun así, también tuvo situaciones para liquidarlo. Poggi estuvo cerca con un remate que encontró bien parado a Brian Olivera, mientras que Rodríguez y Pino siguieron generando problemas cada vez que aceleraban.

Pero el partido siguió abierto y el descuento visitante llegó a los 35 minutos del segundo tiempo. Pablo Chavarría aprovechó un córner y, tras una salida insegura de Roberto Ramírez, ganó de cabeza para poner el 2 a 1 y sembrar incertidumbre en el cierre.

Los últimos minutos fueron tensos. Racing fue con empuje, Godoy Cruz retrocedió demasiado por momentos y el recuerdo de otros partidos recientes empezó a sobrevolar el Gambarte. Esta vez, sin embargo, el equipo logró sostenerse.

El pitazo final encontró alivio en las tribunas y también cierta esperanza. Porque más allá de que todavía hay cosas por corregir, el debut de Pablo De Muner dejó señales positivas. No hubo milagros ni transformaciones instantáneas, pero sí un cambio de actitud y algunos rasgos futbolísticos que hacía tiempo no se veían.

Martín Pino fue la gran figura de la tarde con un doblete decisivo, aunque detrás de sus goles apareció algo igual de importante: un equipo que volvió a sentirse competitivo.

Godoy Cruz necesitaba ganar. Lo hizo. Y en una categoría tan dura y cambiante como la Primera Nacional, a veces volver a creer también vale puntos.