Godoy Cruz volvió a fallar en los momentos clave y sufrió una dura derrota ante Los Andes
Godoy Cruz perdió 1 a 0 frente a Los Andes en el estadio Eduardo Gallardón, por la fecha 14 de la Primera Nacional, y dejó pasar una oportunidad importante para seguir creciendo en la tabla. El equipo de Pablo De Muner volvió a mostrar una de las grandes contradicciones de su temporada: por momentos controla, genera y da la sensación de estar cerca, pero le cuesta transformar todo eso en goles.
Y en una categoría tan cerrada como esta, esa diferencia suele pagarse caro.
El arranque no fue sencillo para el Tomba. Los Andes salió intenso, empujado por su gente, y encontró espacios para incomodar rápidamente. A los 17 minutos avisó Chamorro con un remate potente que pasó cerca del arco de Roberto Ramírez, mientras Godoy Cruz todavía buscaba acomodarse en el partido.
Con el correr de los minutos, el equipo mendocino empezó a tener más la pelota. Vicente Poggi y Tomás Pozzo intentaron darle circulación y el Expreso logró instalarse algunos metros más adelante. Sin embargo, la posesión nunca terminó de traducirse en situaciones claras.
Y cuando parecía que el partido entraba en una meseta, Los Andes golpeó. A los 32 minutos, Mauricio Asenjo encontró un espacio entre los centrales y definió junto al palo para poner el 1 a 0. Fue una jugada simple, pero suficiente para marcar una diferencia que terminaría siendo decisiva.
El gol volvió a dejar expuesta una dificultad que Godoy Cruz arrastra desde hace tiempo: le cuesta sostener la concentración defensiva y, al mismo tiempo, carece de contundencia cuando domina.
De Muner movió rápido el banco en el entretiempo. Mandó a la cancha a Misael Sosa y Nahuel Ulariaga buscando más peso ofensivo y una reacción anímica. Y durante buena parte del complemento el equipo respondió. El Tomba adelantó líneas, manejó la pelota y empujó a Los Andes contra su arco.
La gran oportunidad llegó a los 20 minutos del segundo tiempo. Penal para Godoy Cruz y la chance ideal para cambiar la historia. Martín Pino agarró la pelota, tomó carrera y se encontró con Sebastián López, que adivinó el remate y sostuvo la ventaja del Milrayitas.
Ahí pareció quebrarse definitivamente el partido para el Expreso.
El penal errado impactó fuerte en lo emocional. Godoy Cruz perdió claridad, empezó a apresurarse y terminó jugando más con nervios que con ideas. Los Andes, que hasta ese momento resistía, empezó a sentirse cómodo defendiendo la ventaja y aprovechó cada interrupción para enfriar el trámite.
Los últimos minutos mostraron a un Tomba empujando más por obligación que por fútbol. Hubo intención, hubo actitud, pero faltó precisión en los metros finales. Y otra vez apareció esa sensación repetida de un equipo que llega hasta la puerta del área rival, pero no termina de resolver.
La derrota duele por varias razones. Porque corta el envión que había dejado el triunfo ante Racing de Córdoba. Porque Godoy Cruz volvió a irse con las manos vacías fuera de Mendoza. Y porque el partido dejó la impresión de que, aun sin jugar bien, había algo para rescatar.
Pero en la Primera Nacional no alcanza con insinuar. Y el Tomba volvió a comprobarlo de la manera más incómoda: dejando escapar un partido que parecía al alcance de la mano.
