Alejandro G Labayen
El Tomba cayó 1 a 0 ante Almirante Brown, sumó otra frustración como visitante y dejó en evidencia algunas carencias que deberá corregir si pretende regresar a la Primera División.
Hay derrotas que explican mucho más que un resultado. La caída de Godoy Cruz ante Almirante Brown en Isidro Casanova pertenece a esa categoría.
El 1 a 0, consumado por un cabezazo de Luciano Pascual en el segundo tiempo, volvió a desnudar una problemática que acompaña al equipo desde el inicio del campeonato: la enorme diferencia entre lo que muestra en Mendoza y lo que ofrece cada vez que debe salir de casa.
El Tomba llegaba con el ánimo renovado después del gran triunfo frente a Mitre y con la expectativa de consolidar la recuperación que había comenzado con la llegada de Pablo De Muner. Sin embargo, terminó entregando una de sus versiones más apagadas de las últimas semanas.
Durante los primeros 45 minutos prácticamente no hubo situaciones de peligro. El partido fue trabado, desordenado y muy físico. Godoy Cruz tuvo la pelota por momentos, pero nunca encontró los caminos para transformarla en juego. La circulación fue lenta, previsible y carente de profundidad.
Lo preocupante es que ya no parece tratarse de una mala tarde aislada.
Cada vez que el equipo debe asumir el protagonismo lejos del Gambarte aparecen las mismas dificultades. Faltan conexiones entre los mediocampistas y los delanteros, escasean los futbolistas capaces de romper líneas con un pase diferente y muchas veces el recurso termina siendo el pelotazo largo para Martín Pino.
Y en una categoría tan dura como la Primera Nacional, eso rara vez alcanza.
La historia terminó de complicarse a los 13 minutos del complemento. Un centro desde la derecha encontró en soledad a Luciano Pascual, que aplicó la ley del ex y marcó el único gol de la tarde.
A partir de allí, Godoy Cruz tuvo la obligación de ir a buscar el empate, pero nunca encontró argumentos futbolísticos para conseguirlo.
Los ingresos desde el banco tampoco modificaron el desarrollo. El equipo insistió más por obligación que por convicción y terminó chocando una y otra vez contra una defensa local que prácticamente no pasó sobresaltos.
Más allá de la derrota, el partido deja una conclusión difícil de ignorar: si Godoy Cruz quiere pelear seriamente por el ascenso deberá aprovechar el próximo mercado de pases para elevar el nivel de su plantel.
La base existe. Hay futbolistas importantes que han demostrado estar a la altura del desafío. También es cierto que Pablo De Muner recién comienza su ciclo y ya logró algunos avances visibles en la estructura colectiva.
Pero también hay sectores donde las limitaciones aparecen partido tras partido.
Los laterales han sido uno de los puntos más irregulares de la temporada. Tanto en la generación ofensiva como en la solidez defensiva, Godoy Cruz necesita encontrar mayor jerarquía y regularidad por las bandas.
A eso se suma una carencia que se vuelve evidente cada vez que el rival logra cerrarle los caminos: falta un volante creativo capaz de asumir la conducción del equipo. Un futbolista que pueda acelerar o pausar el juego, filtrar pases, romper esquemas defensivos y darle soluciones distintas a un ataque que muchas veces depende de alguna acción individual.
La Primera Nacional no perdona. Los equipos que terminan ascendiendo suelen combinar carácter, funcionamiento y planteles profundos. Hoy Godoy Cruz compite, pelea y se mantiene en zona de Reducido, pero todavía parece estar un escalón por debajo de los candidatos más sólidos.
Por historia, estructura e identidad, el Tomba nunca debió abandonar la máxima categoría del fútbol argentino. Sin embargo, el pasado ya no suma puntos.
La única forma de volver es construir un equipo capaz de imponerse en cualquier cancha. Y para eso, además del trabajo de De Muner, será indispensable que los refuerzos que lleguen en el próximo mercado aporten la jerarquía que hoy el plantel necesita.
Porque el margen de error se achica. Y porque si Godoy Cruz realmente quiere regresar a Primera, el segundo semestre deberá ser mucho mejor que el primero.
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