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El Tomba volvió a profundizar su crisis de visitante

El Tomba volvió a profundizar su crisis de visitante

Alejandro G Labayen Alejandro G Labayen

El regreso a la competencia no trajo el cambio que Godoy Cruz tanto necesitaba. En Bolívar, el equipo de Pablo De Muner volvió a mostrar las mismas falencias que lo persiguen desde hace varias fechas y terminó cayendo 3 a 1 ante Ciudad Bolívar, acumulando su quinta derrota consecutiva como visitante y alejándose, una vez más, de los puestos del reducido.

El resultado golpea por el marcador, pero sobre todo por la forma. Porque el Tomba volvió a cometer errores que ya parecen repetirse partido tras partido y que terminan condicionando cualquier intento de crecimiento futbolístico.

La tarde comenzó de la peor manera. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando una desatención defensiva permitió que Guillermo Sánchez encontrara espacios para abrir el marcador. Otra vez Godoy Cruz quedó obligado a remar desde atrás antes de acomodarse en el partido.

Lejos de reaccionar desde el orden, el equipo volvió a evidenciar una defensa frágil. Cada ataque del conjunto bonaerense transmitía sensación de peligro y, cuando parecía que el Expreso podía llegar al descanso con una desventaja mínima, una nueva distracción defensiva permitió que Francisco Ilarregui estableciera el 2 a 0.

El descuento de Axel Rodríguez, ya en tiempo de descuento del primer tiempo, devolvió algo de ilusión y parecía abrir una puerta para el complemento.

Sin embargo, esa reacción nunca terminó de consolidarse.

Godoy Cruz tuvo más tiempo la pelota durante buena parte del segundo tiempo, pero volvió a chocar contra un problema que ya se transformó en una constante: la falta de profundidad. Hubo posesión, pero muy poca claridad. Los centros volvieron a ser imprecisos, los pases finales nunca encontraron destinatario y el equipo perdió la mayoría de las pelotas divididas, un aspecto que terminó inclinando el desarrollo a favor del conjunto local.

A eso se sumó la escasa eficacia ofensiva. El Tomba llegó poco y cuando logró aproximarse nunca dio la sensación de tener el peso necesario para cambiar la historia. Los delanteros volvieron a quedar aislados y las oportunidades claras fueron escasas.

En el cierre del encuentro llegó el golpe definitivo. Con todo el equipo lanzado en ataque buscando el empate, Roberto Ramírez cometió un grave error en la salida al entregar una pelota que terminó en los pies de Guillermo Sánchez, quien aprovechó el arco vacío para sentenciar el 3 a 1.

No fue la única equivocación del arquero durante la tarde. Si bien el primer gol encuentra responsabilidades compartidas, la decisión en la última jugada terminó siendo determinante y volvió a dejar expuestas algunas dudas que ya se habían visto en partidos anteriores.

Pero reducir la derrota únicamente a los errores individuales sería simplificar un problema mucho más profundo.

Godoy Cruz continúa mostrando dificultades para sostener la intensidad durante los noventa minutos. En varios pasajes del encuentro dio la sensación de llegar siempre un segundo tarde a cada pelota, de perder los duelos individuales y de no transmitir la agresividad competitiva que exige una categoría tan pareja como la Primera Nacional. No se trata de señalar falta de compromiso, sino de una actitud futbolística que necesita crecer para competir con mayor convicción cuando juega lejos de Mendoza.

La llegada de los nuevos refuerzos representa una buena noticia y seguramente aportará variantes al plantel. Sin embargo, el equipo todavía necesita mucho más para aspirar seriamente al objetivo del ascenso. La reconstrucción pasa por recuperar solidez defensiva, mejorar la generación de juego y encontrar respuestas futbolísticas que hoy siguen sin aparecer.

Las fechas avanzan, los puntos perdidos empiezan a pesar y el margen de error es cada vez menor. El próximo compromiso en el Feliciano Gambarte ya no será solamente una oportunidad para recuperarse: comienza a convertirse en una obligación para un Godoy Cruz que necesita reencontrarse con su identidad antes de que el campeonato empiece a escaparse definitivamente.