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Al fin volviste, Tin

Al fin volviste, Tin

Emanuel Ruiz Emanuel Ruiz

Hay regresos que tienen un sabor especial. No importa cuánto tiempo haya pasado ni cuántos clubes haya defendido un futbolista. Cuando vuelve al lugar donde comenzó a construir su sueño, las sensaciones son distintas. Eso fue exactamente lo que ocurrió este fin de semana con Valentín Burgoa, quien volvió a ponerse la camiseta de Godoy Cruz en el triunfo por 1 a 0 frente a Defensores de Belgrano.

El mediocampista mendocino fue una de las apuestas de Pablo De Muner desde el arranque y respondió con una actuación que dejó buenas sensaciones. Más allá de que todavía necesita ritmo de competencia para alcanzar su mejor versión, mostró personalidad para pedir la pelota, intentó asociarse constantemente con los volantes y delanteros y dejó en claro que su regreso puede convertirse en una pieza importante para el funcionamiento del equipo.

Para Burgoa no fue un partido más. Significó reencontrarse con el club donde dio sus primeros pasos, con el estadio donde tantas veces soñó jugar cuando era apenas un juvenil y con una hinchada que siempre le tuvo un cariño especial por haber surgido de las inferiores del Expreso.

Un producto genuino de la cantera tombina

Valentín Burgoa nació el 18 de octubre del 2000 en Guaymallén, Mendoza. Desde muy chico llegó a las divisiones inferiores de Godoy Cruz, donde rápidamente comenzó a destacarse por su habilidad, su velocidad y su facilidad para jugar en distintos sectores del ataque. Su crecimiento fue tan importante que en 2018 Lucas Bernardi decidió promoverlo al plantel profesional. Poco tiempo después llegó su debut oficial en Primera División, iniciando una carrera que lo tendría como una de las grandes promesas surgidas de la cantera bodeguera.

Durante su primera etapa en el club disputó más de 80 partidos oficiales, entre Liga Profesional, Copa Argentina, Copa de la Liga y competencias internacionales como la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Si bien las lesiones y la irregularidad del equipo no le permitieron explotar definitivamente, siempre dejó destellos del talento que lo convirtió en uno de los proyectos más importantes de la institución.

Experiencia fuera de Mendoza

En busca de continuidad y mayor protagonismo, Burgoa salió a préstamo en varias oportunidades. Su primer destino fue Huracán, donde sumó minutos en la Liga Profesional y comenzó a adaptarse a otro contexto futbolístico. Posteriormente recaló en Sarmiento de Junín, experiencia que le permitió seguir acumulando rodaje en la máxima categoría del fútbol argentino.

El siguiente desafío apareció fuera del país. En 2025 fue cedido a Orense Sporting Club, de la Serie A de Ecuador. Allí disputó partidos del torneo local y enfrentó una liga con características muy distintas a las del fútbol argentino, incorporando nuevas herramientas a su juego y creciendo desde lo futbolístico y lo personal. Aunque su paso por Ecuador fue positivo, tanto el jugador como Godoy Cruz entendieron que era el momento ideal para volver a unir sus caminos.

Un regreso que ilusiona

La llegada de Pablo De Muner abrió una nueva posibilidad para Burgoa. El entrenador necesitaba futbolistas con desequilibrio, capacidad para romper líneas y buena técnica en los últimos metros, características que siempre distinguieron al mediocampista mendocino.

Por eso no sorprendió que apenas volvió a entrenarse con el plantel comenzara a ganar terreno dentro de la consideración del cuerpo técnico. La confirmación llegó este domingo. De Muner decidió incluirlo desde el inicio frente a Defensores de Belgrano y Burgoa respondió con entrega durante los minutos que permaneció en cancha. Si bien todavía debe recuperar su mejor nivel físico y futbolístico, dejó buenas señales y participó activamente en varios ataques del Expreso.