Alejandro G Labayen
Godoy Cruz volvió a ganar. Y eso, en este tramo del campeonato, vale muchísimo. El Tomba venció 2 a 1 a Chaco For Ever en el Feliciano Gambarte, consiguió su cuarto triunfo consecutivo y volvió a dar otro paso en su pelea por meterse definitivamente en la conversación por el ascenso. Pero la historia pudo haber terminado de otra manera.
Porque durante buena parte de la tarde, el Expreso tuvo todo para resolver el partido con tranquilidad. Axel Rodríguez y Martín Pino golpearon temprano, el equipo encontró espacios, manejó el trámite y parecía encaminarse hacia una victoria mucho más cómoda. El 2-0 antes del cuarto de hora invitaba a pensar en una goleada.
Pero el fútbol tiene esas cosas. Y cuando un partido parece controlado, cualquier relajación puede cambiarlo.
Godoy Cruz había construido una ventaja importante y transmitía la sensación de tener el encuentro bajo control. Sin embargo, en el comienzo del segundo tiempo apareció otra versión del equipo. Chaco For Ever salió decidido a buscar el descuento, realizó variantes que le dieron mayor presencia ofensiva y encontró rápidamente el 2-1.
A partir de ahí, el partido cambió.
El Tomba volvió a hacerse dueño de la pelota con el correr de los minutos, pero ya no tuvo la misma soltura que había mostrado en el inicio. El equipo siguió generando situaciones y tuvo oportunidades para marcar el tercero, ese gol que hubiera permitido jugar los minutos finales con otra tranquilidad, pero volvió a aparecer una deuda que Godoy Cruz arrastra desde hace tiempo: la falta de eficacia para cerrar los partidos.
Y ahí estuvo buena parte del sufrimiento.
El segundo tiempo dejó la sensación de que Godoy Cruz pudo haber evitado el suspenso. Después del descuento, el equipo tuvo espacios para lastimar de contra, pero varias imprecisiones en la mitad de la cancha terminaron favoreciendo las transiciones del conjunto chaqueño.
Axel Rodríguez comenzó a perder precisión en sus decisiones y Schamine, que había tenido una participación importante durante el encuentro, evidenció el cansancio y empezó a equivocarse más de lo habitual. El problema no fue solamente individual: esas pérdidas terminaron exponiendo demasiado a la última línea.
Incluso Gastón Gil Romero, una de las piezas fundamentales del equipo, tuvo que multiplicarse para corregir situaciones y terminó recibiendo una tarjeta amarilla luego de cortar una acción de contragolpe.
El Tomba necesitaba refrescar el mediocampo y las variantes demoraron en llegar. Pablo De Muner finalmente movió el banco, pero la sensación que quedó durante varios minutos fue que el partido pedía cambios antes, especialmente para recuperar piernas y precisión en una zona donde Godoy Cruz había comenzado a perder el control.
No fue una cuestión de falta de juego. Fue, sobre todo, una cuestión de administrar mejor el partido.
En medio de un equipo que por momentos tuvo que luchar más de lo que imaginaba, Martín Pino volvió a aparecer.
El delantero fue nuevamente una referencia ofensiva importante y ratificó el momento que atraviesa. Su presencia, su movilidad y su capacidad para aprovechar las oportunidades siguen siendo uno de los principales argumentos de este Godoy Cruz.
Axel Rodríguez también tuvo su premio con el segundo gol, pero después le costó encontrar la misma precisión que había mostrado durante la primera parte.
El Tomba tuvo chances para liquidarlo y no lo hizo. Y cuando un equipo deja con vida a su rival, cualquier pelota parada, cualquier contra o cualquier error puede transformar una tarde tranquila en una noche de sufrimiento.
Hay algo que ya dejó de ser una casualidad: Godoy Cruz se siente diferente en su casa.
El Feliciano Gambarte volvió a ser escenario de una nueva victoria y el equipo consiguió su cuarto triunfo consecutivo. El público acompañó, empujó y volvió a convertir al estadio tombino en un lugar donde el Expreso recuperó confianza y comenzó a construir una ilusión que hace algunas fechas parecía mucho más lejana.
Pero justamente por eso, este triunfo también deja una enseñanza.
Godoy Cruz está creciendo. Está encontrando resultados. Está sumando puntos importantes. Sin embargo, todavía tiene que aprender a cerrar los partidos cuando tiene todo a su favor.
Esta vez salió bien.
El Tomba tenía una ventaja de dos goles y terminó sufriendo hasta el final. No necesitaba pasar por ese camino. Tenía fútbol y situaciones para sentenciarlo antes.
La buena noticia es que ganó. Que volvió a ganar. Que son cuatro triunfos consecutivos y que la ilusión sigue creciendo.
La tarea pendiente será transformar esos buenos momentos en partidos completos. Porque si Godoy Cruz pretende volver a Primera, no alcanza solamente con ganar: también tendrá que aprender a no complicarse cuando tiene el partido en sus manos.
Esta vez, el Expreso ganó 2-1.
Y aunque terminó pidiendo la hora, volvió a demostrar que quiere volver a ser protagonista.
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