Alejandro G Labayen
Godoy Cruz tenía una oportunidad importante para dar un paso hacia adelante en la pelea de la Zona A. El partido pendiente de la fecha 21, reprogramado tras la suspensión de la jornada por la llegada de la Selección argentina luego del Mundial 2026, lo enfrentaba con Deportivo Madryn, un rival directo en la tabla. Pero el Tomba volvió a mostrar su peor cara fuera de Mendoza y terminó perdiendo 2 a 0 en el estadio Abel Sastre.
La derrota duele porque no fue un partido en el que Godoy Cruz haya sido ampliamente superado. Durante varios pasajes, el Expreso tuvo la pelota, intentó manejar el trámite y buscó construir desde el mediocampo. Sin embargo, otra vez apareció el problema que viene persiguiendo al equipo, los errores puntuales que terminan costando demasiado caro. Y ante un rival directo, esos detalles no perdonan.
Un primer tiempo que terminó de la peor manera
Godoy Cruz comenzó intentando tomar el protagonismo. El equipo de Pablo De Muner se mostró firme en la mitad de la cancha y consiguió controlar la pelota durante buena parte de los primeros minutos.
Pero Madryn fue encontrando espacios y tuvo la primera situación clara después de una salida en falso de Juan Strumia, que dejó a Nazareno Solís con una buena posibilidad para abrir el marcador.
El Tomba también tuvo su oportunidad en una pelota parada. Benjamín Schamine se hizo cargo de un tiro libre cercano al área y su remate pasó muy cerca del palo.
El partido parecía encaminarse hacia un primer tiempo cerrado, hasta que llegó el golpe del local.
A los 35 minutos, una jugada que comenzó con Solís terminó con Luis Silba empujando la pelota al fondo del arco. El atacante primero encontró el travesaño y, tras una nueva intervención del ataque local, volvió a meter la pelota al área. Nicolás Servetto la bajó y Silba apareció para marcar el 1-0. Otra vez un descuido defensivo dejaba a Godoy Cruz abajo en el marcador.
El Tomba buscó, pero volvió a faltarle profundidad
El complemento encontró a Godoy Cruz obligado a cambiar la historia.
El equipo mendocino tuvo algunos buenos momentos con la pelota, pero le costó muchísimo transformar ese dominio territorial en situaciones verdaderamente claras de gol. Y esa es una de las grandes materias pendientes que arrastra el Tomba.
Porque tener la pelota no alcanza.
Godoy Cruz necesita encontrar mejores caminos para lastimar, mayor precisión en los últimos metros y, sobre todo, jugadores capaces de romper una defensa cuando el partido se vuelve cerrado.
Con el correr de los minutos, Madryn comenzó a sentirse cada vez más cómodo con el resultado. El local esperó, manejó los tiempos y encontró espacios para salir rápido cuando Godoy Cruz se adelantaba. Hasta que llegó el segundo golpe.
A los 31 minutos del complemento, Facundo Giacopuzzi apareció para marcar el 2-0 y prácticamente sentenciar el partido. Dos goles. Dos momentos puntuales. Dos errores que terminaron definiendo una noche que Godoy Cruz había imaginado de otra manera.
Otra vez la deuda está afuera de Mendoza
El dato empieza a ser demasiado pesado para ignorarlo. Godoy Cruz continúa sin encontrar regularidad jugando como visitante y esta derrota vuelve a poner sobre la mesa una realidad que el equipo deberá resolver si pretende pelear seriamente por el ascenso.
Porque en el Gambarte el Tomba logró construir una fortaleza. Afuera, en cambio, la historia sigue siendo muy diferente.
Y justamente los partidos como el de esta noche son los que pueden marcar la diferencia entre terminar peleando arriba o conformarse con entrar al Reducido.
El golpe ante Madryn no solamente significa perder tres puntos. También implica que un rival directo logró sacar ventaja en una pelea cada vez más apretada.
Un equipo que necesita respuestas
Hay algo que empieza a quedar claro después de tantos partidos: Godoy Cruz necesita encontrar una versión más confiable fuera de casa.
No alcanza con tener buenos momentos. No alcanza con manejar la pelota durante algunos pasajes. Tampoco alcanza con reaccionar después de recibir un gol.
El equipo necesita sostener una idea durante los 90 minutos, reducir los errores defensivos y conseguir mayor peso ofensivo.
Porque cuando el partido se presenta cerrado, el Tomba sigue teniendo dificultades para encontrar esa jugada diferente que pueda cambiar la historia.
Esta vez no hubo remontada.
Madryn golpeó primero, volvió a golpear en el segundo tiempo y se quedó con tres puntos que le permiten superar al Expreso en la tabla.
Godoy Cruz, en cambio, vuelve del Sur con las manos vacías y con una sensación conocida: afuera de Mendoza todavía no encuentra la fórmula.
El camino hacia Primera sigue abierto, pero cada vez queda más claro que el margen de error se achica. Y si el objetivo es volver al lugar donde el Tomba entiende que debe estar, habrá que corregir rápido.
Porque los partidos importantes no siempre se pierden por jugar peor.
A veces se pierden por equivocarse dos veces. Y esta noche, Godoy Cruz pagó demasiado caro cada una de ellas.
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