Tomas Vieyra
La tarde en Coquimbito regaló una de esas jornadas del Torneo Proyección donde la entrega de los pibes aplaca cualquier desatención táctica. En un trámite electrizante de ida y vuelta, la Reserva de Godoy Cruz igualó 2 a 2 frente a Tigre en un partido cargado de momentos bisagra, remontadas agónicas y el grito sagrado de un pibe que escribió su primera página dorada en la categoría.
El encuentro arrancó accidentado para el Bodeguero. Tigre pegó primero y complicó la estantería del Expreso, obligando al equipo a salir del golpe con más empuje que orden. La reacción no se hizo esperar y el premio al esfuerzo llegó sobre el cierre del primer tiempo: a los 37’ PT, Julián Alberti frotó la lámpara, sacó una asistencia milimétrica rompiendo líneas y dejó a Pesce cara a cara con el gol para estampillar el 1-1 y mandar el partido al descanso en tablas.
En el complemento, la historia pareció repetirse. El Matador volvió a golpear en el momento menos pensado para ponerse 2-1 arriba, obligando al Tomba a masticar bronca y salir a quemar las naves. La rebeldía del semillero mendocino se hizo sentir a los 22’ ST, cuando apareció la joya de la tarde: Juan Martín Rojas, con apenas 16 años, sacó un zapatazo inolvidable para clavar el 2-2 definitivo y sellar un debut goleador soñado en la Reserva.
Un punto batallado con el alma. Godoy Cruz demostró una vez más que la cantera tiene reserva moral, recambio y jerarquía individual para dar pelea en el certamen, redondeando un empate donde el juego de Alberti, la potencia de Pesce y la frescura de Rojas terminaron marcando el camino.
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