Alejandro G Labayen
Hay partidos que se ganan jugando bien. Hay otros que se ganan sufriendo. Y hay algunos, sobre todo cuando el campeonato entra en su tramo decisivo, que simplemente hay que ganarlos.
Godoy Cruz hizo las dos cosas esta tarde. Jugó muy bien durante buena parte del partido, construyó una ventaja importante y terminó sufriendo más de lo que seguramente hubiera imaginado. Pero resistió y venció 2 a 1 a San Miguel como visitante, por la fecha 28 de la Primera Nacional, para sumar tres puntos enormes en su pelea por mantenerse entre los protagonistas de la Zona A.
El resultado tiene todavía más valor por la manera en que terminó desarrollándose el encuentro. El Tomba tuvo el control durante gran parte de la primera etapa, encontró los caminos para lastimar y se fue al descanso con una ventaja de dos goles. Martín Pino, de penal, y Felipe Cairus marcaron los tantos del Expreso.
Pero el segundo tiempo volvió a mostrar una vieja dificultad.
Cuando el partido pedía liquidarlo
Godoy Cruz comenzó el complemento con posibilidades muy claras para ampliar la diferencia.
Santiago Martínez tuvo al menos dos oportunidades que pudieron haber terminado de sentenciar el encuentro. El Tomba tenía espacios, encontraba situaciones y parecía tener todo servido para transformar una buena victoria en una goleada. Pero no lo hizo.
Y cuando un equipo deja con vida a su rival, el partido puede cambiar en cuestión de minutos.
San Miguel comenzó a adelantarse, encontró otra energía y empezó a jugar con mayor decisión. Godoy Cruz, que hasta ese momento había controlado el desarrollo, comenzó a retroceder demasiado.
Entonces llegó una complicación todavía mayor, la expulsión de Martín Pino.
Con uno menos, el escenario cambió completamente.
Otra vez hubo que sufrir
El descuento de Bruno Nasta terminó de ponerle suspenso a una tarde que parecía encaminada. San Miguel encontró el 2-1 y el Tomba tuvo que afrontar los minutos finales con un hombre menos y con el rival empujando.
Fue ahí cuando apareció otra vez una de las figuras importantes del equipo.
El arquero respondió cuando tuvo que hacerlo y Godoy Cruz consiguió sostener una ventaja que durante varios momentos del segundo tiempo pareció demasiado corta.
La sensación fue clara: el Expreso había tenido las oportunidades para cerrar el partido y no las aprovechó. Después tuvo que pagar ese precio con sufrimiento.
Pero también hay que reconocer algo, Godoy Cruz no se cayó.
Una victoria que vale mucho
El equipo de Pablo De Muner consiguió su segundo triunfo consecutivo y volvió a demostrar que, en esta etapa del campeonato, cada punto tiene un peso enorme.
No todos los partidos van a ser perfectos. No todos se podrán ganar con comodidad. Habrá momentos en los que tocará jugar, otros en los que habrá que defender y algunos, como el de esta tarde, en los que habrá que resistir. El Tomba hizo todo eso.
Lo que deberá corregir es esa tendencia a dejar abiertos partidos que podría cerrar antes. Ante San Miguel tuvo oportunidades de sobra para ponerse tres goles arriba y terminó sufriendo hasta el final.
La expulsión de Pino tampoco ayudó y obligó al equipo a modificar completamente su plan. Pero el fútbol también se trata de adaptarse. Y Godoy Cruz se adaptó.
En esta parte del campeonato, Godoy Cruz está haciendo lo que tiene que hacer: ganar como sea.
Porque cuando llegue el momento de definir quiénes pelearán realmente por volver a Primera, nadie va a recordar si un partido se ganó con comodidad o sufriendo.
Se van a contar los puntos. Y el Tomba hoy se trajo tres.
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