Semáforo del Tomba en Floresta: un empate con gusto a poco y rendiciones individuales en deuda
Tomas Vieyra
Godoy Cruz no pudo romper el cero ante All Boys en un encuentro chato, apático y con escasas ideas futbolísticas. En una tarde donde reinó la imprecisión en todas las líneas y falló la eficacia en los momentos decisivos, el Tomba se volvió de Floresta sumando un punto que deja más preocupaciones que certezas. A continuación, el análisis uno por uno del rendimiento del Bodeguero:
Titulares:
● Juan Strumia (Amarillo): Una jornada donde el arco pasó escasos sobresaltos, pero cuando lo llamaron a intervenir, respondió con seguridad, destacándose con una intervención clave en el mano a mano para sostener el cero en casa ajena. Queda condicionado por esa salida en falso en la jugada del gol anulado al local, donde le faltó la voz de mando necesaria, aun con el escaso margen de reacción.
● Diego Viera (Amarillo): De lo más rescatable en medio de una tarde chata y de pocas luces en Floresta. El caudillo intentó ordenar la trinchera y se bancó la parada con experiencia, siendo por momentos el único que aportó algo de sobriedad y prolijidad en una defensa que sufrió más de la cuenta.
● Tomás Rossi (Rojo): Lejos de su versión confiable. No hizo pie en el fondo y se lo vio llamativamente impreciso con la pelota en los pies, regalando opciones y sufriendo los embates de un rival que apretó en su zona. Dejó la sensación de que puede —y suele— dar muchísimo más.
● Francisco Gerometta (Rojo): Una actuación deslucida para un lateral que nos tiene acostumbrados a otra dinámica. Hoy pasó inadvertido: aportó poco y nada en el circuito ofensivo y le costó hacer pesar su presencia en la banda, cerrando un partido bastante chato.
● Nahuel Brunet (Rojo): Muy flojo partido. Estuvo peleado con la pelota y contagiado de una imprecisión alarmante durante todo el encuentro. Le costó hacer pie en los duelos y nunca logró transmitir la seguridad que el equipo necesitaba desde el fondo.
● Gastón Gil Romero (Rojo): Tuvo tramos del trámite en los que pasó completamente desapercibido y le costó meterse en el eje del juego. Un volante acostumbrado a adueñarse de la mitad de la cancha pero que hoy estuvo intrascendente, lejos de las buenas producciones a las que suele tenernos habituados.
● Benjamín Schamine (Rojo): No se le puede recriminar la actitud, porque buscó e intentó permanentemente asumir la conducción, pero estuvo cruzado con la pelota y las intenciones no alcanzaron. Una tarde donde nada le salió a pedir de boca y terminó sumergido en el desorden general del equipo.
● Vicente Poggi (Rojo): Mostró el empuje de siempre y no se escondió a la hora de pedir la pelota, pero la voluntad no alcanzó para compensar la falta de claridad. Tuvo una jornada torcida en la que prácticamente nada le salió y terminó enredado en las imprecisiones de la mitad de la cancha.
● Felipe Cairus (Rojo): Entró en la misma nebulosa que el resto del mediocampo. Se lo vio desconectado e intrascendente en varios pasajes del encuentro, sin lograr influir en el juego ni aportar esa dinámica necesaria para romper la monotonía del equipo.
● Santiago Martínez (Amarillo): De los pocos que mostró un desgaste físico encomiable, siendo quizás el que más corrió y metió a lo largo de su estadía en el campo. Si bien las cosas no le terminaron saliendo y le costó resolver con precisión, se rescata su entrega incondicional para no dar ninguna pelota por perdida.
● Martín Pino (Rojo): Una verdadera lástima. Venía de ser el gran héroe de la hazaña épica en la fecha previa, pero en Floresta le tocó la otra cara de la moneda: desperdició un penal determinante que podría haber cambiado la historia del partido y no logró pesar en el área rival.
Suplentes:
● Federico Milo (Rojo): Ingresó con la intención de aportarle piernas frescas y empuje al carril, pero no logró acomodarse al ritmo del partido. Tuvo un ingreso errático, impreciso en la marca y sin poder convertirse en una alternativa clara de salida ni de peso por la banda.
● Axel Rodríguez (Amarillo): Saltó al campo de juego con actitud e intenciones claras de cambiar la historia en los últimos metros. Fue de los que más buscó, pidió la pelota e intentó generar desequilibrio en el frente de ataque; aunque las cosas no le terminaron saliendo, se destaca la vocación por no bajar los brazos y probar constantemente.
● Rodrigo Fernández (Rojo): Su ingreso no logró cambiar la tónica del partido. Estuvo completamente desconectado del circuito de juego y prácticamente no tuvo participación activa en los minutos que le tocó estar en cancha.
● Fabricio Oviedo (Rojo): Al igual que Fernández, pasó desapercibido desde su entrada al terreno de juego. Sin chances claras ni contactos frecuentes con la pelota, su presencia aportó poco y nada en el tramo final.
● Lucas Arce (Rojo): Aunque sobre el cierre del encuentro intentó soltarse y adelantar líneas en busca de generar algo por su costado, su aporte terminó siendo mínimo. Le costó pesar en la gestación y no logró inclinar la balanza en los minutos que estuvo en cancha.