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El Tomba desató una lluvia de goles y mantiene viva la ilusión

El Tomba desató una lluvia de goles y mantiene viva la ilusión

Alejandro G Labayen Alejandro G Labayen

El Feliciano Gambarte fue escenario de un partido que tuvo de todo y en el que el marcador cambió el pulso de la tarde una y otra vez. Godoy Cruz pasó de correr desde atrás a construir una goleada 6-3 frente a Estudiantes de Caseros, con una reacción demoledora, un Martín Pino intratable y una hinchada que terminó celebrando una victoria clave. En una recta final donde cada punto pesa, el Tomba volvió a demostrar que sigue dispuesto a pelear por el primer ascenso.

El resultado parece salido de una película, pero detrás de semejante locura hubo mucho más que nueve goles. El Tomba tuvo que soportar dos momentos de desventaja, reaccionar cuando el rival amenazaba con arruinarle la tarde y demostrar una contundencia que terminó convirtiendo el encuentro en una fiesta. Martín Pino se llevó la pelota después de marcar tres veces, aunque la historia no se explica solamente por su capacidad goleadora, también hubo carácter, apariciones decisivas y una enorme voluntad de seguir buscando el arco contrario.

Un comienzo torcido y una respuesta que no tardó en llegar

La tarde comenzó torcida para Godoy Cruz, Tomás Rossi salió lesionado en los primeros minutos e Ian Vera puso en ventaja a Estudiantes. Pero el Tomba reaccionó, adelantó sus líneas y encontró el empate con un potente remate de Vicente Poggi desde afuera del área.

La alegría duró poco. Cuando el Expreso buscaba dar vuelta el resultado, Vera volvió a marcar, esta vez de penal, y el equipo de Caseros recuperó la ventaja. El partido empezaba a tomar un rumbo inesperado.

Tres goles en un cierre que cambió todo

A Godoy Cruz le quedaban pocos minutos antes del descanso y necesitaba evitar que el rival se fuera al vestuario con la ventaja. Martín Pino apareció para igualar el marcador con un cabezazo que devolvió la esperanza. El goleador volvió a demostrar que siempre puede encontrar una oportunidad, incluso en medio de un partido desordenado y exigente.

La igualdad ya era un alivio, pero el Tomba no se conformó. Apenas un instante después, una pelota quedó viva dentro del área visitante y la intervención ofensiva del equipo terminó empujándola hacia el arco. Godoy Cruz pasó de correr desde atrás a irse al descanso arriba 3-2, después de una secuencia frenética que modificó por completo el escenario.

En ese tramo, el partido perdió toda lógica, cada llegada podía terminar en gol y el Gambarte pasó de la preocupación a la fiesta. Godoy Cruz no solo había dado vuelta el resultado, también demostraba su poder ofensivo, aunque la ventaja todavía no garantizaba tranquilidad.

Pino y Axel le dieron otra dimensión a la goleada

El complemento arrancó con Estudiantes obligado a salir en busca del empate. Esa necesidad abrió espacios que Godoy Cruz supo aprovechar. Martín Pino participó de una acción ofensiva que terminó con Axel Rodríguez definiendo para ampliar la diferencia. El 4-2 le dio al local un margen importante y obligó al conjunto bonaerense a arriesgar todavía más.

El Tomba olió la oportunidad y fue por más. Pino volvió a aparecer en el área para marcar el quinto, completar su doblete en ese momento y empezar a perfilarse como el gran protagonista de la tarde. Su capacidad para leer las jugadas, imponerse en los metros finales y participar también en la construcción de los ataques resultó determinante.

Con el 5-2, el encuentro parecía encaminarse hacia una definición más cómoda. Pero Estudiantes no había viajado a Mendoza para rendirse y encontró el descuento por medio de Santiago Camacho. El 5-3 volvió a poner una cuota de incertidumbre y recordó que, con tanto tiempo por delante, todavía podía pasar cualquier cosa.

Godoy Cruz necesitaba administrar la ventaja sin renunciar al ataque. No era una tarea sencilla, el partido había sido demasiado cambiante como para confiarse. Cada avance del visitante exigía atención, mientras que cada recuperación ofrecía la posibilidad de sentenciar la historia.

El hat-trick de Pino y la firma de una tarde inolvidable

Cuando el encuentro se acercaba al final, apareció otra vez el hombre que había sostenido buena parte de la ofensiva tombina. Martín Pino encontró su tercera conquista y puso el 6-3 definitivo, desatando la celebración en el estadio.

El triplete fue el premio para un delantero que volvió a marcar diferencias en el área y que, además de convertir, había intervenido en acciones decisivas para sus compañeros. En una tarde con tantos protagonistas, su nombre quedó inevitablemente en el centro de la escena.

El sexto gol también tuvo un valor colectivo. Después de una jornada en la que el equipo debió reaccionar una y otra vez, la diferencia final reflejó la capacidad de Godoy Cruz para transformar un partido incómodo en una victoria contundente.

El Gambarte acompañó cada sacudida del marcador y terminó celebrando una de esas victorias que se recuerdan tanto por el resultado como por el camino recorrido para alcanzarlo.

La ilusión sigue viva y ahora no hay margen para relajarse

Con los tres puntos, Godoy Cruz llegó a 60 unidades y se ubicó segundo en la Zona A, a cinco de Ferro Carril Oeste, que suma 65. Quedan dos fechas y seis puntos en juego. La cuenta es exigente, el Tomba necesita ganar sus dos partidos y esperar que el líder deje unidades en el camino.

La goleada mantiene abierta una posibilidad que parecía más lejana después de algunos resultados recientes. El equipo tendrá que llevar esta energía a los compromisos que quedan, sin confundir una tarde brillante con una tarea terminada. La contundencia mostrada ante Estudiantes puede ser una herramienta decisiva, pero la concentración y el equilibrio serán igual de importantes cuando llegue el momento de jugar bajo presión.

Este domingo, el Tomba hizo mucho más que sumar tres puntos. Regaló una tarde de esas que hacen que el hincha pierda la cuenta de los goles, se abrace con quien tiene al lado y salga del estadio repasando una y otra vez lo que acaba de vivir.

Godoy Cruz ganó 6-3, Pino se llevó la pelota y el Gambarte vivió una locura. La ilusión del ascenso sigue respirando, y el Tomba acaba de demostrar que todavía tiene mucho para decir.