Tarde soleada en el predio de Coquimbito

La primera femenina de Godoy Cruz venció 2-1 a Independiente Rivadavia en un clásico vibrante. Con intensidad, goles y un marco especial, las tombinas se impusieron en un duelo marcado por la entrega y las emociones.

El encuentro arrancó con todo. Desde los primeros minutos, Godoy Cruz se mostró decidido a ser protagonista, empujado por su gente y por un juego ofensivo que incomodó a una Lepra que llegó con varias suplentes.

La primera gran ocasión se dio a los 15 minutos: la número 7 del Tomba picó la pelota por encima de la arquera, pero el travesaño ahogó el grito de gol. Apenas cuatro minutos después, la historia cambió. La misma número 7 envió un centro raso que encontró a la delantera número 9, quien definió con precisión para abrir el marcador.

La alegría tombina duró poco. Cinco minutos más tarde, un error de la defensora número 6 permitió a la Lepra empatar el partido con un gol que dejó las cosas igualadas al descanso. En el complemento, el equipo bodeguero volvió a golpear temprano. A los 7 minutos, tras un remate de la número 9 que la arquera rival contuvo a medias, la número 10 capturó el rebote y, con un disparo potente, decretó el 2-1.